Parafraseando un mensaje que encontré en una de las instituciones de las cuales visite decía que el colegio se encargaba de enseñar; ciencias, historia, matemáticas y reforzar las costumbres de la casa, mientras que en la casa se aprende a respetar, a decir gracias, a saludar y a ser personas de bien.

Comienzo con esta frase porque siempre me ha causado cierta extrañez la manera en como muchos padres están dejando ciertas responsabilidades en manos de las instituciones, incluso el bienestar en la alimentación de sus hijos.

Hablaremos un poco de los directamente afectados y quien debería protagonizar, porque a fin de cuentas el PAE puede tener todo bajo control, pero si los estudiantes, niños y niñas no están  conformes con lo que se le da pues no sirve tanto esfuerzo.

Comparando un poco las inconformidades de los estudiantes están ligadas mucho al respeto, al orden y control en el área del restaurante, mientras que unos esperan con ansias la hora de la comida, otros se conforman con un paquete de papas. A veces porque no les gusta lo que les brindan en el restaurante y otras porque su estabilidad económica es lo suficientemente buena como para gastar entre dos mil y mil pesos en algo que a ellos les llene, llene sus estómagos y expectativas.

Con cada visita se podía ver claramente la división que había entre estudiantes en aspectos como la alimentación escolar, algunos nos decían: “si, la comida es muy rica, y más cuando nos dan pollo, o huevo o carne” y otros decían: “una vez me salió un gusano en un papa” son diferentes puntos de vista, distintas formas de vivir y alimentarse.

En conclusión, digamos que las exigencias de los niños y niñas no son imposibles de cumplir, para algunos padres creen que la solución está en cambiar el menú, para otros en darle un mejor presentación a los platos (quieren ensaladas que les sonrían y sopas con letricas para que sea llamativo) y otros solo piden más orden y preocupación por parte de los adultos encargados sobre la alimentación de los niños, de eso depende el rendimiento y bienestar del estudiante.

Los estudiantes se han caracterizado por hacerle frente a las inconformidades, y darse el lugar que ellos quieren y merecen, o que más ejemplo de esto en Tuquerres, uno de los chicos nos contó cómo se hicieron escuchar, a veces se creería que niños de 12 o  15 años solo piensan en jugar y pasarla bien, pero ese día los “niños” de 12 y 15 se organizaron y protestaron por la falta de orden en el restaurante escolar, alzaron su voz para mostrarles que siguen siendo ellos los afectados y que son ellos a quienes deben escuchar, quizás por lo mismo que se han quejado en otras instituciones; la comida no está en buen estado, a veces no alcanza para todos, y en casos más complicados se encuentra irrespeto por parte de las manipuladoras.

Quien dijo que a los niños no les gusta comer y que  los jóvenes de grados superiores no van al restaurante porque son rebeldes?

Todo lo contrario, a los niños les encanta comer y más si les preparan lo que les gusta y a los jóvenes les gusta ir al restaurante cuando dan frijoles o huevo, es necesario acercarnos un poco más a los protagonistas para que sean ellos quienes nos cuenten las cosas como son.