Después de recorrer hora y media en camioneta por una difícil vía polvorienta, se llega a la vereda Las Vegas, municipio de San Lorenzo; una región que da la bienvenida con un cambio abrupto del paisaje, pues los limoneros han hecho un oasis en medio de la tierra árida. Aunque, abundante en belleza natural y gente trabajadora, esta zona sufrió por años el flagelo de la guerra, aspecto que aún se evidencia en los recuerdos de sus habitantes y en las marcas de disparos presentes en algunas edificaciones. Además, esta población todavía soporta el olvido estatal, traducido en la carencia de los servicios básicos; un abandono qué en el pasado motivados por encontrar un futuro mejor, los llevó a cosechar coca y que hoy con ese mismo propósito los lleva al limón.

Las Vegas albergan a ASPROMAYO, una asociación de pequeños productores que como José Javier Rivera y Joner Pinchao, han visto en el limón una opción de vida. En la actualidad ASPROMAYO cuenta con 85 miembros, de los cuales 39 cumplen con los requerimientos y certificación de registro orgánico (200 hectáreas con registro orgánico), proceso que les ha ayudado abrir las puertas de mercados extranjeros como el holandés y el italiano, países donde cuentan con clientes seguros, que no solo compran toda la cosecha, sino que los han apoyado con maquinaria para la producción.



Las deficientes vías de acceso o la carencia de agua potable son factores que afectan la calidad del producto y la consolidación de cadenas de comercialización, igualmente, hay una evidente ausencia de capacitación técnica, organizacional y administrativa; que limita por un lado el trabajo de cada uno de los productores y por otro la capacidad de solucionar inconvenientes presentes durante todo el proceso de producción (como sequías, sobreproducción, etc). Por último, la desinformación y el arraigo a formas tradicionales de cultivo, ha sido según José Javier Rivera y Joner Pinchao, el conflicto que ha imposibilitado que más productores se unan a la asociación y cambien a limón orgánico.

Para concluir, ASPROMAYO es la unión de ideas, compromiso, respeto, pero sobre todo una edificación de personas trabajadoras y perseverantes que han luchado y lo siguen haciendo, para ofrecerle a cada una de las familias de Las Vegas un empleo digno y una vida en paz. Asimismo, como Javier y Joner, hay un gran número de hombres y mujeres, con una sed insaciable de aprender lo que fuese necesario para aportar al crecimiento de su asociación y el desarrollo de su región, por ello no son palabras vacías las dichas por Javier:

nosotros lo que queremos es avanzar, no queremos quedarnos aquí vendiendo limonada”.

Es así que ASPROMAYO, en uno de los tantos territorios alejados de Nariño, se convierte en un ejemplo de la labor ardua de campesinos y productores que muchos desconocen en el interior del país.