Arquitectura Sostenible

Guillermo Salomón

Todos soñamos con cambiar el mundo, con transformar las condiciones adversas de nuestro entorno o de ambientes aún más hostiles. Pensar en el desarrollo humano a través de acciones particulares puede parecer irreal, lo cierto es que las iniciativas pequeñas son el comienzo de grandes obras.

En nuestro sur, un optimista soñó, trabajó y confió en que podía hacer parte del cambio. Guillermo Salomón, arquitecto del Instituto Universitario Cesmag, encaminó una actividad académica al desarrollo de un territorio desconocido para él. El proyecto orientado a mejorar las condiciones de vida de la población pretendía modificar una vivienda como modelo para ser replicado; pero del plan a la acción el proyecto cambió. Este cambio es el tema de nuestro segundo “lamparazo” del año, donde se abordaron temáticas de arquitectura sostenible y empoderamiento de las comunidades como guías para el desarrollo socio-territorial.

En nuestro CISNA poco más de 56 personas fuimos transportados por Guillermo al lugar que fue su hogar por un año. Nos presentó a miembros de la comunidad, a niños que quiso como suyos durante este tiempo y, por supuesto, nos compartió las necesidades, adversidades y potencialidades que tiene el territorio y su comunidad.

Si les hablara de una población rica en productos pétreos, agrícolas, madereros; de un país en desarrollo en cuanto a infraestructura y equipamientos; de un país con un alto índice de mortalidad y población vulnerable; de un país con altos grados de marginalidad; de un país que se resiste a reconocer sus potencialidades; un país sin empoderamiento social: pues no, no es Colombia.

En Guinea Ecuatorial, país del continente africano, existe un poblado llamado Pajaca, en el distrito de Mbini. En el territorio habitan 60 personas y cuenta con un 20% de población flotante. El poblado carece de vías de acceso, vivienda digna y servicios básicos. Sus necesidades han sido ignoradas debido a la marginalidad ya que no poseían un consejo comunitario y no estaba legalmente consolidado como tal. Guillermo planteó que “la idea era generar un impacto que promoviera el turismo, la explotación de sus productos, materiales, materias primas y generará intervenciones por parte del gobierno y entidades de ayuda externa”. El proyecto fue exitoso en todas las áreas que se propuso y, lo más importante, consiguió ubicar a la población dentro del mapa.

La activación social se logró mediante la construcción participativa de un espacio comunitario, llámese iglesia, ágora o salón comunal. Al convertirse en noticia nacional, los dirigentes decidieron reconocer a la población de Pajaca. Se destacó la similitud entre Pajaca y lugares de Nariño y se planteó, entonces, la posible replicabilidad del proyecto en nuestro territorio para la mejora sistemática de las condiciones de vida de sus habitantes. Se discutió sobre la importancia de las iniciativas de Innovación social con integración de la comunidad,  y quedó claro que ésta es la base de los modelos de desarrollo.